REPORTAJE

Un mal que consume hasta matar
El silencio de la muerte
"La realidad para mí era otra; mientras había luchado por conseguir todo lo que quería en mi vida, ésta de un momento a otro se me escapó de las manos. Busqué ser siempre una persona ejemplar". Jenni Rocio Leal Sanjuan.
Soy Jenni Rocio Leal Sanjuan, nací en Ocaña Norte de Santander, el día 29 de mayo de 1963, me caractericé por ser auténtica, única... luché minuto a minuto para sentirme realizada. Cuando cumplí 6 años mis padres en compañía de mis 11 hermanos nos trasladamos a la ciudad de Bucaramanga, que me dio todo lo que tanto había soñado y anhelado.
Siempre me gustó estudiar y ser muy aplicada, encontré en el estudio una nueva forma de ver al mundo con otros ojos. Nunca es demasiado tarde para aprender, para ser alguien en la vida y yo lo logré, claro está con mucho esfuerzo y dedicación.
Estudié la primaria en el Colegio San José, mi bachillerato en Nuestra Señora del Pilar, pero mis aspiraciones no terminaron allí. Estudié secretariado bilingüe en el Centro Colombo Americano, todos estos estudios los realicé en Bucaramanga "La Ciudad de Los Parques". Trabajé por un largo tiempo como secretaria, pero lo que más anhelaba era poder transmitir todos mis conocimientos a las personas en especial a los niños que son el futuro del mañana, es por eso que el inglés me dio los primeros pasos para hacer realidad ese sueño.
Pero no todo acabó allí, decidí seguir estudiando, esta vez ingresé en la Universidad Santo Tomás, en donde me gradué como Licenciada en Educación Ambiental, dicha carrera la culminé con mucho sacrificio, empuje y como dicen los santandereanos "con berraquera". Después de esto, inicie mi carrera como docente en el colegio Cajasan, cada día me enamoraba más de la vida, logré más de lo esperado.
Luego el amor tocó las puertas de mi corazón. En octubre 16 de 1993, me casé con José Edgar Vargas, a su lado viví cosas inolvidables. Tras varios años en los cuales me realicé como mujer, empecé a trabajar como profesora de inglés en la institución Liceo Patria, eso sucedió en el año 1997. Yo creo que la lucha continúa por alcanzar tantas metas y tantos sueños, a lo largo de la vida, se llega el momento de la recompensa, algo faltaba en la mía para ser muy feliz.
UNA ESPERANZA DE VIDA
Luego de tanto esperar me enteré que daría a luz a un maravilloso ser, el 9 de febrero de 2001. Llegó el regalo más dulce, tierno y encantador, José Daniel, quien le dio a mi historia un nuevo horizonte. Mis ojos inundados de lágrimas daban gracias al cielo por tan extraordinario milagro. Me caractericé por ser una gran persona, buena amiga, tía, hermana y excelente madre.
UNA CRUEL REALIDAD
Sin embargo, la dicha no dura mucho y mi historia tuvo un declive. Nunca las barreras impidieron que mis sueños se acabaran pero hubo una que cambió toda mi vida. En octubre del año 2002, saliendo de mi trabajo, un dolor muy fuerte habitó en una de mis pantorrillas, pero no me imaginé la magnitud del problema que venía con dicha molestia.
No me preocupé por la dolencia, pero como dicen: no hay mal que por bien no venga, simplemente fui al médico con urgencia, pero el doctor pensó que con terapias el dolor desaparecía, lo cual no fue así puesto que el malestar cada día se hacia más fuerte.
En diciembre del mismo año, me ordenaron una resonancia magnética, que es una técnica de diagnóstico por imagen, produce una información biomédica y anatómica básica con un gran potencial para el conocimiento y el diagnostico precoz de múltiples enfermedades, todo con el objetivo de ver lo que pasaba, en ese examen se observaban puntos extraños en varias partes de mi cuerpo.
En enero del año siguiente me realizaron una Tomografía Axial Computerizada (TAC), para corroborar sospechas, fue entonces cuando el médico decidió reunir a toda mi familia para informarles que tenía cáncer de mama con metástasis en los huesos y ordenó de inmediato mi hospitalización para iniciar un tratamiento. "El cáncer tiene un pronóstico y tratamiento distinto debido a la etapa de desarrollo de la enfermedad, depende también de los riesgo que se presenten en la mujer, para esto se deben realizar varios análisis" www.elmundo.es
EL CÁNCER UNA ENFERMEDAD MALIGNA. "La verdad no creía lo que me estaba sucediendo, es cierto que esta enfermedad llega apoderándose de cada milímetro del cuerpo" recordó Jenni Rocio. Según la página Web, www.prevenircancer.com.ar, "El cáncer es un crecimiento acelerado y descontrolado de algunas células que invaden y destruyen otras, además de los tejidos sanos del cuerpo. Las cancerosas poseen dañado el ADN que es el encargado de dirigir las funciones de estas. En células normales, el ADN puede repararse, pero en las cancerosas no se repara". Para American Cancer Society (Sociedad Americana del Cáncer), "El cáncer no es solamente una enfermedad sino más bien un grupo de enfermedades. En todas las formas, las células del cuerpo cambien y crecen sin control. La mayoría de las cancerosas forman una masa llamada tumor, las cuales pueden desprenderse y viajar a otras partes del cuerpo donde pueden seguir creciendo. Este proceso de propagación recibe el nombre de metástasis". "Por lo tanto cuando el cáncer se extiende, sigue manteniendo el nombre de la parte del cuerpo donde se originó. Por ejemplo, si el cáncer del seno, que es mi caso, se propaga a los riñones, sigue siendo cáncer del seno, no es cáncer del riñón", aseguró, Jenni. Pero hay que dejar claro que no todos los tumores son considerados como cáncer, cuando esto sucede se le denomina benigno, que no constituyen una amenaza para la vida. La verdad no sabía que era el cáncer de mama, simplemente estaba enterada que era una enfermedad maligna. El cáncer de mama consiste en un crecimiento anormal y desordenado de las células de este tejido. En la página Web, www.elmundo.es, se afirma que la mama está formada por una serie de glándulas mamarias, que producen leche tras el parto, a las que se le denomina lóbulos y lobulillos. Los lóbulos se encuentran conectados entre sí por unos tubos, conductos mamarios, que son los que conducen la leche al pezón, durante la lactancia, para alimentar al bebé. Las glándulas (o lóbulos) y los conductos mamarios están inmersos en el tejido adiposo y en el conjuntivo, que junto con el tejido linfático, forman el seno. A modo de muro de contención, actúa el músculo pectoral que se encuentra entre las costillas y la mama. La piel recubre y protege toda la estructura mamaria. El sistema linfático está formado por recipientes y vasos o conductos que contienen y conducen la linfa, que es un líquido incoloro formado por glóbulos blancos, en su mayoría linfocitos. Estas células reconocen cualquier sustancia extraña al organismo y liberan otras que destruyen al agente agresor. Pero la mayoría de los tumores que se producen en la mama, son benignos y no cancerosos y se deben a formaciones fibroquisticas (quistes) Dentro de los tumores malignos, existen varios tipos en los cuales se produce el crecimiento anormal de las células y se debe tener en cuenta el avance de la enfermedad.Estos pueden ser localizados o haberse extendido, a través de los vasos sanguíneos o mediante los linfáticos y haber dado lugar a metástasis, es decir a un cáncer en un órgano distinto al originario. "Para mi fue un calvario, cuando me enteré de la enfermedad, nunca me imaginé que en su hermoso cuerpo habitara el mal. Era una hija maravillosa, estaba pendiente de mi, aún sufro su partida y en los ojos de su hijo José Daniel se refleja la necesidad de su madre, él es lo único que me queda de ella" afirmó Noemí Sanjuan, su madre. De todos los casos de cáncer de mama, sólo el 7 del 10% de ellos presenta metástasis de inicio. LA FUERZA QUE IMPULSÓ A SEGUIR VIVIENDO, JOSE DANIEL "Cuando me enteré en si, de la enfermedad, me preocupé, me asusté, lo único que me daba fuerzas era mi pequeñín. Luchaba contra la muerte, con la esperanza de recuperarme, estar ahí viendo crecer a José Daniel. Así con ese espíritu emprendedor asistía a todos mis tratamientos que eran a punta de radioterapias" expresó Jenni. A lo largo del tratamiento, empecé a sentirme más débil de lo que estaba, el cabello se me caía a montones, perdí peso ya no queda rastro de la mujer que era, los efectos colaterales de quimioterapias salían a flote, este tratamiento no solo destruye las células malignas sino acaban las benignas. Según la página Web, www.elmundosalud.es, "Los agentes quimioterápicos ocasionan nauseas y vómitos por una gran variedad de mecanismos: alteran el gusto y el olfato, irritan la mucosa gastrointestinal, afectan al órgano del equilibrio en el oído interno, generan alteraciones psicológicas. Sin embargo, el principal mecanismo por el que estos fármacos hacen vomitar es porque despiertan en nuestro sistema nervioso central un antiguo reflejo de supervivencia". Pero hubo un momento y organismo rechazó estos tratamientos, ocasionándome convulsiones, mis huesos ya estaban frágiles y sin poder impedirlo la cabeza del fémur derecho se fracturó, esto sucedió cuando me trasladaba a una camilla en la clínica para que me realizaran un examen. Esto impidió que volviera a caminar, permanecí en una cama clínica adecuada con rodachines para poder trasladarme por toda la casa. Gracias a Dios que estuve en compañía de mi familia, mi madre que la adoro con el alma siempre estaba ahí, para auxiliarme. "Durante toda su enfermedad demostró mucha valentía, espiritualidad y deseos de vivir, especialmente por su pequeño José Daniel" recordó Sandra Leal, su hermana menor. EL TIEMPO, EL PEOR ENEMIGO Pero con el paso del tiempo, la alegría que caracterizaba a mi familia se tornó silenciosa y melancólica, todos vivían con la incertidumbre de lo que sucedería al día siguiente. El dolor que sentía en mi cuerpo era fuerte, a cada rato con la pena y dolor pedía que me ayudaran, todo era como un callejón sin salida. Me deprimía con el simple hecho de estar postrada en una cama, puesto que siempre fui una mujer hiperactiva, me encantaba caminar, trabajar, hacer deporte, etc. Sin embargo el verme así me daba fuerzas para combatir ese mal que habitaba mi cuerpo, quería ser la misma mujer valiente y emprendedora del pasado. Yo se que mis ojos solo reflejan tristeza, la magia que me identificaba se desvaneció, pero seguía en pie con la esperanza de brindarle a mi hijo el amor de madre que él tanto necesitaba. Para mi familia fue un golpe muy duro, pero ellos buscaban una nueva alternativa para salvarme. Los médicos creyeron que ya no había posibilidades. Mi hermano mayor, en el afán de verme recuperada, se encontró un viejo amigo, médico de la Universidad Nacional, quien le recomendó que me suministrara una droga naturista, la cual me dio fortaleza, las ganas de vivir y la oportunidad de estar al lado de mi familia, en especial con mi hijo que significaba todo para mí, durante 14 meses, luego de los cuales mi cuerpo no aguantó más y el sábado 23 de octubre partí, en presencia de mi madre y de mi hermana menor. Le doy gracias a Dios por haberme dado la posibilidad de compartir con mis amigos y familiares momentos agradables, quienes me enseñaron a valorar cada segundo, minuto u hora que la vida me ofrecía, además de los pequeños detalles que ella traía consigo. COMENTARIO PERSONAL A raíz, de nuestras vivencias y experiencias podemos determinar la forma en que logramos percibir el universo. Luego de escribir este reportaje y de vivir esa historia minuto a minuto pude comprender que la vida como lo expresaba mi tía se escapa de un momento a otro de nuestras manos. Por eso hoy quiero traer a colación que el cáncer ha marcado una etapa importante en la vida de mi familia, sin pensar, esta enfermedad poco a poco fue destruyendo las ilusiones de un hogar, sin importar el daño y el sufrimiento que trae consigo. A nivel mundial el cáncer especialmente, el cáncer de mama ha alcanzado uno de los más altos índices de mortalidad en las mujeres, por lo tanto es indispensable aunque el cuento suene repetitivo consultar al médico y hacerse continuos chequeos para detectar este enemigo que consume a la sociedad.


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